¿Cuando vamos a tener las fotos?

Pues parece ser que todavía no. Eso de revelar fotos es un proceso largo y laborioso.

Este jueves volvimos a tener curso y, como cada jueves, tocaba laboratorio.  Nos metimos en el laboratorio, teñido con luz roja, y el profesor nos explicó los pasos para hacer los contactos de los negativos.

La ampliadora funciona parecidamente a una cámara de fotos. Tiene un foco, del que puedes regular el enfoque, y un diafragma asociado que regula la cantidad de luz que proyecta. Luego tiene también un temporizador donde indicas el tiempo de exposición. Entonces, en función del negativo y el papel fotosensible, necesitarás más o menos tiempo de exposición.

Es por eso que hicimos varias pruebas. Pusimos una tira de papel fotosensible y encima la tira de negativo de 6 fotogramas más neutral en lo que a claridad de negativo se refiere y, cubriéndolo todo, un cristal transparente. El ejercicio consistía en que, con variaciones de 5 segundos, fueramos desplazando, en mitades de fotograma, algún objeto opaco. De esta forma el primer medio fotograma tendría 5 segundos de exposición, el segundo 10 segundos y así hasta el último que tendría 60 segundos.

Obtuvimos el revelado del papel y decidimos con qué tiempo nos quedabamos, para hacer una prueba completa con todos los negativos. A mi me salieron 35 segundos, hubo gente que tenía 8 segundos y otros 80 segundos. Así que la cosa puede variar mucho.

Más tarde, con el tiempo que creíamos que era el correcto, revelamos a papel todos los negativos. Y “piiii”, sonó la campana, terminó la clase y todos para casa. Así que el revelado a papel de todas las fotos se hará otro día.

~ por davidnez en 9 Noviembre, 2007.

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