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Siempre que me siento agobiado huyo de quien me agobia. A veces, huir de quien te agobia puede hacerte separar de gente que necesitas y que te necesitan. Y puede ser interpretado como un comportamiento egoísta. La gente se puede sentir rechazada y, por evitar un conflicto, entras en una batalla.

agobio
Cuando te sientes agobiado lo mejor es afrontar el agobio. Lo que significa enfrentarte a la persona que te agobia. Es válido tanto con amigos, como con familiares como con gente del trabajo. Aunque yo solo lo práctico con gente que me merece la pena. Con gente que quiero solucionar el problema. En los otros casos evito. Huyo. Miro hacia otro lado.

 
Cualquier persona te puede llegar a agobiar. Los que aprecias te preocupa lo que dicen e intentas entender su postura. Aunque no la compartas cedes un poco, porque sabes que es un tema delicado para esa persona. Cuando has cedido mucho y la otra persona nada, te sientes como un pañuelo de mocos.

 
Las relaciones entre las personas hay que cuidarlas, pero no todas. Algunas relaciones se basan en simple gestos. Otras ni eso, solo en presencias. En otras se habla. Algunas de las habladas son incomprendidas y se generan gestos. Y, cuando no son nada de lo citado anteriormente, valen la pena. Es por eso que conseguir una relación fructífera con alguien es complicado. Se deben pasar por diferentes estadios varias veces. A veces lo consigues a la primera. A veces ni con diez intentos tienes éxito.

 
Y es triste, pero es una lucha constante que no podemos descuidar. Porque solos en este mundo estamos perdidos. Y necesitamos a la gente. Aunque ellos también nos necesitan a nosotros. Así que te puedes sentir agobiado por el hecho de que necesitas. O aliviado por el hecho de que te necesitan. O ambas cosas y que queden equilibradas.

 
Cuando estoy agobiado no pienso. Me quedo completamente obstaculizado entre paredes que rebotan entre ellas. Y no salgo de allí. ¿Y no salgo porque no quiero? En cierta forma es así. Porque si quisiera pensaría en otras cosas o haría otras. Por otro lado, resolver ese conflicto ha pasado al primer lugar de nuestro orden de prioridades. Y no cabe espacio para nada más. Los conflictos se diluyen hablando o escribiendo. Pero solo se solucionan afrontándolos.

 
Así que si estás agobiado, relájate con un baño, haciendo el amor o escuchando una canción.

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