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Ay, las preocupaciones. Siempre nos hacen suspirar y coger aire. La vida nos las ofrece, porque valoramos lo bueno que tiene la vida. Y nos acordamos de buenos momentos vividos con esa persona, que nos hacen quererla y sufrir porque ella sufre.

hombre1¿Pero realmente sirven de algo las preocupaciones? No sirven de nada, aunque son inevitables. Y sentir cosas buenas, nos lleva también a sentir cosas malas. Y van ligadas, sin una no tiene sentido la otra.

 

Ay, las preocupaciones. ¿Soluciona algo sentirnos preocupados? Nada, no sirve de nada, aunque es inevitable. Porque el corazón te da un vuelco si te faltara ese alguien, que llena tu vida de alegría y esperanza.

 

Entonces si no sirven de nada ni solucionan nada, ¿porqué no las eliminamos de nuestro corazón? Porque el corazón no entiende esa pregunta, porque el corazón no es lógico. Y sentirse preocupado no puede comprenderse si no estás en la piel de la persona que siente.

 

Así pues, dejemos preocuparse a la gente por sus cosas. Dejémoslos sentir libremente y que ellos mismos encuentren el camino, para que puedan volver a sentir cosas buenas. Y que el invierno se vaya y se lleve todas las cosas malas que nos trajo. Y llegue esa primavera tan esperada, llena de vida, de alegría y color.

 

Ser cariñoso puedes serlo, ser atento también. Y procurar hacer fluir la energía y que el baile, aunque sea torpe, siga moviéndose al ritmo de la canción.

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