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Que buena sabe la cerveza después de un día duro de trabajo. Que buena sabe la cerveza con amigos de verdad.

27338.jpgNo es necesario tener grandes preocupaciones para emborracharse, para olvidar el presente. Puedes refrescarte la garganta y, trago a trago, relajarte. En ocasiones sí necesitas una noche de locura para olvidarlo todo. Donde todo está permitido, donde nada está prohibido.

 

En ocasiones el universo entero gira en una dirección y, aunque tu dirección sea la correcta, el cambio de dirección es inevitable. No podemos ser eternamente felices, ¿porqué? porque las maldades de las personas no nos dejarán.

 

La envidia, envuelta en burla. Las enfermedades, envueltas en ira. Los sentimientos, envueltos en lágrimas. Todo el mundo tiene su propio dolor, que padece a veces y se olvida a veces.

 

Ese propio dolor es nuestra criptonita, porque sabemos que después del dolor estamos perdidos. Porque aculumamos el dolor de los demás y, en ese momento, no somos conscientes de lo que nos estamos jugando. La partida llega a su última carta y sólo nos salvará el as de picas. Y ha dejado de ser un deseo a pasar a ser una urgencia. Y ese as de picas no sale. Y nos abandona la suerte cuando más la necesitábamos.

 

Así que la preocupación se apodera de nosotros, nos cambia la cara a otra más triste y la felicidad nos abandona.

 

En momentos así, brindemos y juguemos, bebamos y olvidemos. Que nos envuelva la tristeza disfrazada de todos los males del mundo. Y veamos el futuro con unos ojos ensangrentados de dolor, un corazón herido y una mente nublada. Somos humanos, recordémoslo siempre, no somos Superman.

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