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Dependiendo del agua que tenga, de su profundidad, de lo fría que esté, de la altura del salto, de la envergadura de tu cuerpo, de si comiste patatas fritas y tomaste un martini, pues da un poco de palo.

chiste-gordo-piscina-300x221Si el Sol está alto, tomaste mucho Sol, te hicieron un masaje con cremita, te encuentras sudando, el agua está limpia y brilla con el oleaje que hicieron unos chiquillos en el último salto, tu cuerpo está salado de la anterior visita al mar, incluso hay espacios de tu cuerpo cubiertos por arena, como apetece tirarse a la piscina. Me están entrando ganas sólo de imaginarlo. ¿A ti no?

Así pues, depende del punto de vista. Que puede venir acompañado de un ambiente favorable o adverso. También depende de tu confianza, depende de tu atrevimiento, depende de tu voluntad, depende de tus ganas de pasarlo bien. “Tirarse a la piscina” es una frase que se usa aunque no haya piscina, aunque no sea verano, aunque no haya Sol.

¿Cuál es el impedimiento? Tengo la respuesta, pero vamos a hablar un poco. ¿Será que tienes el mundo en contra? ¿Será que hoy no escuchaste tu canción? Que no es tu canción de siempre, es la canción de ese día. ¿Será que algo no entendiste? ¿Será que algo no superaste? ¿Será que controlas el deseo? Oh Dios, que no haya hombre ni mujer en el mundo que controle el deseo. Eso es controlar tu destino y tu vivir. Cómo llegamos a tener impedimientos, impedimientos globales y no circumstanciales, no de los que van y vienen, sinó de los que vienen para quedarse y se hacen un hueco en nuestro ser.

No habitan en la mano, ni en el pie. No residen en el ojo, ni en la boca. ¿Dónde residen? Muy cerca, muy próximos. Entre el corazón y la mente, entre el espíritu y la mirada, entre el beso y los labios, entre los oidos y lo que se dice. Así pues, pensemos uno a uno los impedimentos y miremos de encontrar esa respuesta, para que el impedimento deje de existir.

Puede ser un poco tostón el texto, pero si a alguien le sirve me sentiré satisfecho. Hablo desde la experiencia y yo he tenido mis impedimientos. Pero una vez te los quitas de encima, la vida te sonríe. Y sólo o tanto como, tuve que “lanzarme a la piscina”, sin saber nadar, sin llevar flotador y con el supuesto que debía saber nadar y sin la edad de llevar flotador. Así pues, si yo me atreví, tú puedes. Atrévete.

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