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Siempre le he encontrado relación a comer arroz y decir cosas sin sentido. Puede que lo encontréis absurdo, incluso puede que penséis que me ha dado un golpe de calor. ¡Y si fuera así! ¿No sería solo algo pasajero?

Mi dieta semanal se basa en ensaladas ricas en proteínas y más proteína de segundo, fruta, zumos, café y agua. Así paso las semanas, intentando portarme bien, corrigiendo las cosas que hago los fines de semana.

Mi frase que lo remedia todo es “como todo el mundo”, esa frase salva cualquier error, tropiezo o antojo, según se mire.

En los fines de semana no me levanto temprano y duermo todo lo que me pide el cuerpo, también como lo que me apetece, sin mirar calorías ni si abuso demasiado en algo.

Pensaréis “¡Uala, cuánto te excedes!” y algunos lo dirán de verdad y otros con ironía. Y pues, los hay que disfrutan excediéndose y los hay que quieren estar en equilibrio.

Pues bien, el fin de semana me gusta comer arroz o pasta. Un arroz a la cubana o unos espaguettis con atún y tomate o una pizza con champiñones, jamón en dulce y queso. Es demasiado el placer que me producen esos manjares… esas comidas son siempre con mi mujer a mi lado… y, en esas comidas, puedo decir cosas sin sentido.

No sé qué me gusta más si comer o decir cosas sin sentido, seguramente son las dos cosas juntas las que hacen sentirme libre. Libertad en el comer y libertad en el habla.

¿Y sabéis qué? Seguramente, ese momento no sería tan genial, si durante la semana no me portara tan bien en las dietas del comer y del habla. Si no comiera lo que debo ni dijera lo que toca.

¡Cuántas ganas me han entrado de comer arroz y decir cosas sin sentido!

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