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Hoy hablando con una compañera de trabajo, me ha planteado un dilema:

“¿Dónde está el límite en la infidelidades?”

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Pensándolo ahora, me acuerdo que ese mismo dilema nos lo planteó el mossén cuando hicimos el curso prematrimonial, mi mujer y yo.

La compañera de trabajo lo planteaba como si mirar era ser infiel, si había que tener contacto o, por el contrario, con pensarlo ya se era infiel.

Ella se encontró con una pareja que le prohibía mirar a otros hombres por la calle. Cierto, era de otra cultura, era sudamericano y empecé a comprender un poco más de qué tema estábamos tratando. Se encontraba sin pareja de nuevo.

Ella quería escuchar mi opinión: “Que no es otra que la infidelidad la deben vivir las dos personas de la relación de la misma forma, eso me enseñó también el mossén. No es importante para la relación cómo opine uno, lo importante es que opine el otro. Así pues si uno opina que mirar por la calle otra gente es ser infiel, si la otra persona opina igual, entre ellos se entenderán.”

“También es cierto que es un tanto enfermizo ir vigilando que tu pareja mire o no mire otra gente. Para mi la infidelidad se produce en el acto. Es decir, cuando quieres y deseas a otra persona y lo llevas a la acción.”

La conversación tomó otro rumbo y es el de las parejas a cierta edad. Ella estuvo con un hombre que le permitía de todo y era bueno, con el que se aburrió. Más tarde estuvo con el sudamericano que la trato mal y de forma machista. Y llegamos al fondo de la cuestión y es que su pareja la dejó cuando tuvieron un hijo. Le dijo: “te quiero mucho, pero te dejo”. Y ella se dice que no entiende a los hombres, es un pensamiento que me hace reflexionar sobre su historia.

Una chica enamorada de su pareja, a causa del hijo y que encuentra a otra, la deja (el hombre ahora tiene 5 hijos con varias mujeres, un viva la vida vaya!).  Ella ahora va y viene con diferentes hombres, sin mucho interés por parte de ella y no encuentra su media naranja. Dice que a su edad ya no se creen en amores y demás tonterías, que no tiene paciencia y enseguida se cansa de los hombres.

Mis conclusiones son que:

Debe pasar un tiempo hasta que encuentre su sitio y, cuando se conozca mejor, podrá conocer a alguien interesante que la respete como ella se respetará. Hasta entonces, seguirá tormentada por una historia de amor que no funcionó y que ella no superó.

¿Qué opináis vosotr@s?

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